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Esguinces del raquis cervical El tipo de lesión cervical más común
Durante la práctica de determinados deportes que exigen la realización de técnicas que comprometen la estabilidad de la columna cervical o exponen al atleta a situaciones de especial violencia, como el rugby, deportes de combate, la gimnasia deportiva, la equitación o los deportes de motor, pueden producirse traumatismos que son causa de lesión cervical. En esta ocasión, nos centraremos en el esguince cervical benigno. El mecanismo lesional puede ser consecuencia de un traumatismo directo, causado por una caída o un golpe en la región cervical, o indirecto, consecuencia de una sacudida violenta de dicha región que provoca un movimiento brusco de hiperextensión y/o hiperflexión, (“síndrome del latigazo”).
CLÍNICA
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Es frecuente que se produzcan lesiones cervicales durante la práctica de deportes como el rugby, la gimnasia deportiva o aquellos de especial violencia |
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El sujeto manifiesta dolor local intenso en la zona del cuello, con contractura muscular y limitación de la movilidad en ciertas direcciones causada por una exacerbación del dolor. Puede acompañarse de vértigo o sensación de inestabilidad y en ocasiones, el dolor se extiende a la región del trapecio e incluso al brazo. También existe un síndrome raquídeo segmentario con una zona selectivamente dolorosa a la palpación del ligamento interespinoso, de los músculos laterocervicales y de las articulaciones AP sobre una o dos capas.
TRATAMIENTO PASIVO
- Inmovilización: en los esguinces de grado I, los expertos no suelen recomendar la inmovilización del cuello del paciente por medio de un collarín e incluso afirman que puede retrasar la recuperación. Si se aconseja en los esguinces de grado II y III, pero no más de 72 horas. En cualquier caso, sí cabe hablar de inactividad en la medida que el sujeto manifieste incapacidad para realizar tareas cotidianas de tipo laboral y doméstico con cierta soltura. En este sentido, es determinante la disposición o la actitud del individuo a la hora de iniciar el proceso activo de recuperación.
Masoterapia: una vez superada la fase aguda que puede prolongarse varios días, comenzaremos a tratar manualmente la zona afectada mediante la aplicación de masaje con el objetivo de reducir la tensión muscular y en función de la respuesta iremos aplicando presiones de intensidad creciente para eliminar las contracturas musculares. Cuanto más intenso sea el masaje, más espaciaremos la frecuencia del tratamiento.
Movilización: se realizará en la misma sesión que el masaje y con la musculatura ya caliente. La movilización del cuello, mediante estiramientos no forzados, se limitará en función del dolor que manifieste el individuo, ya que el dolor desencadenará una reacción de defensa que tensará la musculatura, con lo cual no se producirá ningún avance.
TRATAMIENTO DEPORTIVO
- Sesiones semanales: 3
- Series por ejercicio: 4
- Tiempo por serie (isométricos): 20 seg.
- Repeticiones por serie: 12
- Descanso entre series: 60 seg.
Transcurridos unos días y si la zona lesionada está en condiciones de ser entrenada, comenzaremos a fortalecer la musculatura con ejercicios isométricos (Fig. 2 y Fig. 3). Si el resultado es óptimo y no aparece dolor, introduciremos tensiones dinámicas (Fig. 1/2 y Fig. 3 con flexión lateral).
Para que la recuperación funcional sea eficaz, es importante que el paciente adopte una serie de medidas tendentes a evitar la sobrecarga de la región cervical. Concretamente, deben evitarse las posturas forzadas durante tiempos prolongados, tales como: dormir en decúbito prono, permanecer con el cuello en flexión o extensión forzada (posición frecuente en ciertos trabajos o actividades domésticas), o efectuar movimientos bruscos de torsión.
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